viernes, 11 de mayo de 2012

Sobri

Se viene otro. Y es varón :)

jueves, 26 de abril de 2012

Palabras



El otro día, charlando con una amiga, decidimos hacer una lista de frases que nos marcan a fuego y que jamás deberían decirse, por dañinas y contraproducentes y porque bien sabemos que después de ciertos hechos y dichos es imposible volver el vínculo atrás. Ojo, cuidado, no siempre podemos arreglar lo que acabamos de decir, porque, ¿qué necesidad?...

1)    Yo nunca te quise.
2)      Mi relación con vos fue una porquería.
3)      La verdad, no te extrañé.
4)      Tu hermano/a es más inteligente que vos.
5)      Tu papá nunca te quiso.
6)      Te engañé con otras/os durante varios años.
7)      Me acosté con tu hermana/o.
8)      Te amo pero vos y yo nunca vamos a vivir juntos.
9)      ¿Cómo sé que es hijo mío?
10)   No sé si te quiero.

Los invito a seguir sumando frases, de esas que después, no hay más después…

viernes, 6 de abril de 2012

Mile cumple 8







Querida Miluchi:







Ya pasaron ocho años desde que nos vimos por primera vez. No sé si alguna vez te conté paso a paso cómo fue el día de tu llegada al mundo, pero a ver, aquí vamos… Madrugamos un 6 de abril de mucho calor y fuimos pegaditas hasta el Sanatorio de la Trinidad, en Palermo, en donde nos encontramos con tu abuela y tu tío. Yo estaba muy nerviosa y no sabía si caminar, sentarme o ¡irme a casa a dormir un rato más!
Como a las ocho de la mañana nos llevaron a una habitación. Vos todavía estabas muy tranquila, descansando en mi panzota y con pocas ganas de ver la luz. La partera que me tocó en “desgracia” tenía cara de caballo, los dientes sobresalidos, la cara larga, una mala onda contagiosa y los pelos como un mono sin gel de peinar. En la habitación estuvimos muchas horas hasta que vinieron a pincharme el brazo. Era hora de que salieras como fuera, y un remedio iba a ayudarte a que yo pudiera por fin conocerte. Así y todo no hubo caso, estabas tan pancha que desistieron, y yo me quedé ahí, mirando el techo unas cuantas horas más mientras tu abuela hacía surcos en el pasillo y se comía las uñas que nunca se comió (o sea, las mías).
A las cinco de la tarde alguien se acordó de nosotras y nos bajaron a la sala de partos. Y otra vez la partera divertida me miraba con cara de susto, a ver si quizás vos le tenías miedo también y salías por fin de mi panza. Pero no. Quietita estabas y muuuy cómoda. Pasaron las horas y muchas mamás con panza que tenían a sus bebés y se iban. Yo seguía ahí, mirando el reloj de la sala de partos, sin saber qué hacer. Hasta que llegó el obstetra, el especialista en traer bebés al mundo.
Fue un parto difícil porque estabas muy cómoda, yo tuve que hacer mucha, pero mucha fuerza para que vos salieras, pero así y todo te costó un montón, NOS costó un montón, porque vos también hiciste fuerza conmigo y el doctor tuvo que ayudarse de un aparatito para que tu cabecita pudiera terminar de salir. Y entre tantos esfuerzos, a las 21.31 horas del 6 de abril de 2004, tus ojitos con algunos moretones vieron mi cara de cansancio y sueño por primera vez y la cara de la abuela, que estuvo siempre con nosotras lista para ayudar. Yo estaba tan cansada, Mile, que cuando te apoyaron sobre mi pecho te hice una pregunta muy tonta: “¿Por qué llorás?"... Jejeje, todos los bebés lloran cuando nacen. Y desde aquel momento te amé con todo el corazón, el espíritu y el cuerpo, y todo el esfuerzo que hice para que vinieras al mundo tiene su recompensa diaria cuando te veo reír feliz, cuando me abrazás, cuando leés, cuando contás con tus deditos las sumas difíciles, cuando hacés la vertical y cuando día a día me enseñás lo lindo que es ser tu mamá.
¡Feliz cumple, hijita!
Te ama mucho. Mami :) - 6 de abril de 2012.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Oliverio Girondo

Pido por mis días: que dejen de resbalar con impermeabilidad hipopotomática. Pido por mis tardes: que se momifican apenas las rozo. Pido por mis noches: de funeraria solemnidad. Que la memoria no se me llene de herrumbre, de olores descompuestos ni de palabras rotas. Que vuelva a encontrar arte en una piedra; que los gusanos me saluden, las vacas me recuerden y guarde silencio para tomar el pulso a todo lo que existe mientras alguien me dice, con una voz de roble, lo que desde hace siglos espero en vano. Que al abrir la ventana de par en par, tu sombra se crucifique con la mía desde un cuarto piso. Que se corten las amarras lógicas y la única posibilidad de aventura sea esta manifestación maravillosa y modesta del absurdo que es lo cotidiano. Que ningún éxito eventual sea capaz de convencerme de mi propia mediocridad. Que no tenga la dosis suficiente de estupidez como para ser admirada. Que viva sin aspirar a ser lo que auténticamente debo ser. El hartazgo de lo que realmente soy me está matando; me muero de cansancio a los replanteos y recontradicciones, por tanta estanca remetáfora de la náusea. Por la revirgísima inocencia, por los instintitos perversitos y las ideítas reputitas, por las ideonas reputonas; por los reflujos y resacas de las resecas circunstancias. (...) Anhelo el tiempo en el que fuiste y yo no era. Enseñame lo que olvidé; lo que hace tanto supe.










"Hoy vuelvo a morir, como cada día desde que la vida me arrancó las ganas de ser, de crear; desde que hay gente que se deleita con el dolor ajeno, lo disfruta, y se encarga de hacer de la vida un mundo injusto. Un día como hoy, cuarenta años atrás, nacía un ser que no estaba preparado para hacer pie en un mundo de abandonos, en donde los que supuestamente deben amarte, te dejan solo... así... sin más...


Hoy es mi cumpleaños".


Beya.